Sobre los años
veinte los miembros de la clase social alta
dejan de acudir al estudio ya que disponen
de la posibilidad de que el fotógrafo
se desplace a cualquier lugar a realizar
el trabajo. Y los profesionales del espectáculo
acuden cada vez más a las galerías
por la necesidad de formar parte de la actualidad.
Los estudios mantienen el prestigio que
han cosechado desde sus comienzos aunque
durante los años treinta desaparecen
muchos estudios clásicos para dedicarse
al fotoperiodismo, cubriendo la necesidad
de la inmediatez informativa.
La existencia de éstas agrupaciones
fotográficas es esencial para la
actividad asociativa de aficionados españoles
y base de la aparición del Salonismo
en sí. Tras ellos aparecen nuevas
asociaciones como “El Ateneo de Gijón”,
“Sociedad Peñalara” o
“Centro excursionista de Barcelona”.
Ante la inexistencia de modo de difusión
de las obras, éstas sociedades actúan
como medio de difusión a la vez que
escuela de aficionados del país.
Además de ser creadoras de las revistas
especializadas.
Dentro de la Sociedad Fotográfica
de Madrid se publica “La fotografía”
en 1901 que llega a alcanzar una tirada
de tres mil ejemplares. La revista contaba
con diversas publicaciones especializadas,
que hasta entonces sólo tenía
tirada en España: “Ganas o
nada”, “Avante”, “Azucarillos
y Aguardiente”. Ninguna con demasiada
relevancia dentro del panorama fotográfico
español por el poco empuje que le
dieron sus autores, quienes lo hacía
más por puero placer que por motivos
comerciales.
Paralelamente surge la revista “Photos”
y “Graphos Ilustrado” en Madrid.
Tanto “Graphos” como “La
fotografía” se mantienen a
la cabeza en Madrid durante unos años.
Cataluña las alcanza rápidamente
publicando las mejores y más influyentes
revistas en el primer tercio de siglo. “Lux”,
“Progreso Fotográfico”,
“Criterium” y “La revista
fotográfica”.
También de Cataluña surgen
publicaciones de carácter más
técnico como “El Mirador“
en 1933, en la que se publican críticas
hacia la tendencia pictorialista. “El
Mundo Gráfico”,”Nuevo
Mundo”, o “Blanco y Negro”
se encargan de la publicación de
la fotografía artística, promocionando
exposiciones y salones que organizan las
asociaciones fotográficas. También
los fabricantes tenían sus propias
publicaciones: Kodak crea”el Fotógrafo
profesional” en 1914. También
Agfa publica su propia revista en 1926 titulada
como su propio nombre “Agfa”.
Revistas en las que ofrecen infomación
sobre sus productos.
A finales del siglo XIX, la fotografía
artística toma un nuevo camino, el
del pictorialismo. Son los fotógrafos
de la clase alta los primeros en seguir
esta nueva corriente artística. El
pictorialismo fotográfico tuvo su
origen en manos de autores como E.J Hayall,
seguido por Lake Price, Oscar Gustave o
Henry Peach Robinson quien publicará
“Pictorial effect in Photography”
en 1869. Este libro será un modelo
para otros autores buscadores del avance
de la fotografía artística,
en el que se escenificaban temas de contenido
histórico y mitológico principalmente.
El siguiente avance del pictorialismo procuró
imágenes que renegaban de lo real
como material fotográfico, deshaciéndose
del carácter artístico tradicional.
El pictorialismo llegó a España
aprincipios del siglo XX. Aunque nada tenía
que ver con la versión importada
del pictorialismo, tan sólo es una
sombra de lo que se venía realizando
fuera de España.
En 1914 comienza el declive del impresionismo
fotográfico europeo y americano.
España vive una segunda etapa de
pictorialismo todavía tocada por
un sentimiento de lo correcto y lo moral.
Aunque sí hacían empleo de
las técnicas que vienen usando en
el pictorialismo clásico. Claudi
Carbonell domina todos los procesos pigmentarios
o Josep Masana autor que cuenta con una
reseñable imaginación, éste
fue uno de los fotógrafos españoles
que más aportó a la rama de
la fotografía publicitaria y creativa.
El retratismo se considera parte de la fotografía
profesional. La formación técnica
y cultural de sus practicantes era prácticamente
nula. Siendo el retratismo un mero medio
para ganar dinero. El retrato sigue siendo
frecuentado por clases medias y burguesía.
El retratismo introduce cambios en su forma.
Los viejos formatos de retrato van desapareciendo,
cultivándose un especial interés
por el retrato de rostro en lugar de cuerpo
entero, propio de las tarjetas de visita. |